
La expedición Valsebike KTM Tierra del Fuego afronta su primera jornada completa bajo la lluvia, cruza de nuevo los Andes y regresa a Chile para adentrarse en uno de los paisajes más salvajes de la Patagonia.
El tercer día de la expedición fue, por fin, un día completo de ruta en condiciones reales.
Lluvia durante prácticamente toda la jornada, aunque con una ventaja importante: una lluvia constante pero suave, que permitió seguir disfrutando de los paisajes sin complicar en exceso la conducción.
Antes de salir, todavía quedaba tiempo para terminar de descubrir San Carlos de Bariloche, una ciudad que sorprendió mucho al grupo.
Su arquitectura, muy influenciada por construcciones alpinas europeas, especialmente suizas y centroeuropeas, le da un carácter único en Sudamérica. Casas de madera, tejados inclinados y una estética muy cuidada.
Y, por supuesto, el chocolate. Bariloche es famosa por sus enormes tiendas especializadas, que forman parte de la identidad de la ciudad.
La etapa fue más larga de lo previsto, superando los 400 kilómetros, en parte por la propia dinámica de la ruta: curvas constantes, cambios de ritmo y tramos que, sobre el mapa, no reflejan realmente la distancia real sobre la moto.
A lo largo del día, el grupo volvió a cruzar la frontera, pasando de Argentina a Chile en pleno entorno de la cordillera de los Andes.
Lejos de lo que podría parecer, el paso fronterizo fue fluido y cómodo, con un trato cercano y amable por parte de todos los equipos de control.
Una vez en Chile, la ruta volvió a transformarse.
Más curvas, más vegetación y una sensación constante de estar atravesando paisajes que cambian a cada kilómetro. Aunque todo parece verde, la realidad es que el entorno varía mucho según la altitud, creando contrastes muy marcados.
La conducción se vuelve más técnica, pero también más divertida.
Uno de los aspectos más interesantes de la expedición es el ritmo.
La media diaria se mueve entre 60 y 70 km/h, lo que permite disfrutar del viaje sin presión. Hay tramos rápidos, pero también zonas donde se rueda a 30 o 40 km/h, lo que hace que la experiencia sea accesible para todos.
En el grupo conviven perfiles muy diferentes: desde pilotos con mucha experiencia hasta otros con menos rodaje. Y todos están disfrutando.
Mención especial a Carmelo, con 70 años, que está viviendo la ruta con una energía envidiable.
La jornada terminó en Futaleufú (Chile), un lugar espectacular en plena naturaleza.
El alojamiento, formado por pequeñas cabañas de madera en un entorno completamente aislado, es uno de esos sitios que no se olvidan fácilmente. Silencio, paisaje y sensación de estar realmente lejos de todo.
Un auténtico refugio en mitad de la Patagonia.
A estas alturas del viaje, el ambiente del grupo es inmejorable.
La combinación de rutas espectaculares, buen ritmo y la organización del equipo de Toro Sucio Motos está haciendo que todo fluya de forma natural.
Cada día suma kilómetros, pero también suma experiencias.
Y cada vez queda menos para el objetivo final.
Seguimos contando la aventura día a día desde la expedición Valsebike KTM Tierra del Fuego.