
La expedición Valsebike KTM Tierra del Fuego vive uno de los grandes momentos del viaje con la visita al glaciar Perito Moreno, una masa de hielo viva que cruje, se rompe y cae frente a los ojos del grupo.
La décima jornada de la expedición dejó uno de esos recuerdos que se quedan grabados para siempre.
Después de días de lluvia, ripio, frío y kilómetros interminables, llegó el momento de plantarse frente a uno de los grandes iconos naturales de la Patagonia: el glaciar Perito Moreno.
Ver el glaciar en persona no tiene nada que ver con verlo en fotos o vídeos.
Lo primero que impacta es su tamaño. Lo segundo, el sonido.
El hielo cruje constantemente, como si el glaciar estuviera respirando. Se escuchan tensiones, pequeñas roturas y, de repente, grandes bloques que se desprenden y caen al agua con una fuerza brutal.
Ese momento, cuando el hielo rompe y se desploma, es simplemente alucinante.
Un espectáculo natural que no se puede explicar del todo con palabras.
El glaciar lleva el nombre de Francisco Pascasio Moreno, uno de los grandes exploradores argentinos del siglo XIX.
Se le conoció como “Perito Moreno” porque actuó como experto en los trabajos de delimitación fronteriza entre Argentina y Chile, en una época clave para definir el mapa de la Patagonia.
Por eso, su nombre quedó ligado para siempre a uno de los lugares más impresionantes del sur del continente.
El día amaneció muy frío, pero despejado.
Y eso permitió disfrutar del glaciar con una luz increíble. Los rayos del sol entraban de lleno sobre el macizo de hielo, dejando ver tonos azules, celestes y blancos que parecían irreales.
En algunos momentos, el glaciar mostraba un color azul intenso; en otros, parecía casi blanco brillante.
Cada cambio de luz ofrecía una imagen distinta.
La expedición venía de jornadas muy diferentes, atravesando una Patagonia completamente abierta, seca y casi desértica.
Kilómetros de llanura, viento, frío y rectas infinitas.
Ese contraste hace que la llegada al glaciar impacte todavía más. Después de tanta estepa, encontrarse de frente con esta enorme masa de hielo es casi como cambiar de mundo en cuestión de horas.
La ruta hasta aquí también ha tenido su parte exigente.
Ayer tocó otra jornada de transición, con mucho asfalto, frío y un tramo especialmente delicado de ripio que en la ruta todos conocen como uno de esos puntos que conviene tomarse en serio.
Por suerte, el terreno estaba seco y eso permitió pasarlo con seguridad, aunque no faltaron algunos sustos propios de la pista.
Es parte de la aventura.
La víspera también dejó un momento especial en Gobernador Gregores, localidad del centro de Santa Cruz que homenajea en su nombre a Juan Manuel Gregores, antiguo gobernador del territorio, y que antes fue parador del pueblo aonikenk.
Coincidir con las fiestas y la feria de artesanía del pueblo permitió al grupo vivir una Patagonia más cercana, más humana y más auténtica.
Música, ambiente local y esa sensación de estar muy lejos de todo, pero a la vez muy bien recibido.
La expedición continúa con la misma energía.
Quedan más kilómetros, más frío y más pasos de frontera. Pero también quedan más paisajes, más historias y más momentos de esos que justifican un viaje así.
Lo vivido hoy en el glaciar Perito Moreno ya forma parte de esos recuerdos que acompañan para siempre.
Seguimos contando la aventura día a día desde la expedición Valsebike KTM Tierra del Fuego.